Acabo de ver la película "Escuela de asesinos" basada en la obra de teatro "Bang, bang you're dead!" que se estrenó en 1999 en Oregón (USA) y que desde entonces se ha representado en numerosas ocasiones en institutos y centros de todo el mundo.
"Los niños pueden ser las personas más despiadadas. Excesivamente crueles". Las palabras del una vez estudiante modelo Trevor Adam reflejan sus vivencias en la escuela Rivervale High.
La verdad es que la he visto de casualidad, ni siquiera había oido hablar de ella y no es que sea nada del otro mundo, pero plantea unas ideas que dan mucho que pensar y la interpretación de Ben Foster, el protagonista, es excelente.
La película está basada en hechos reales y, aunque está narrada desde una perspectiva de sociedad americana que puede que no entendamos del todo, la historia tiene mucha miga. Chicos maltratados y humillados, padres que se distancian de sus hijos, profesores con principios, profesores atados por una sociedad que se esconde de sus miedos, normas, leyes, violencia, antitolerancia, etc. se conjugan para tratar en mayor o menor medida un problema que ha estado siempre ahí: el acoso escolar o bullying, y que no se queda entre los muros del instituto cuando suena el timbre, sino que se extiende a todos los ámbitos de la vida de esos jóvenes.

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